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Preguntas Frecuentes

Antes que nada, conviene que sepas exactamente qué te ofrece un seguro de salud privado. Este tipo de seguro médico es una póliza que contratas para tener servicio sanitario, desde el más básico, como la atención primaria, hasta todo tipo de consultas e intervenciones. Puedes contratar varios tipos de seguros de salud, aunque los más importantes son dos:  los seguros sin copago y con copago (además de los seguros de reembolso). Con los primeros, la prima será más cara (aunque te ayudamos a encontrar los mejores seguros sin copago para que estés seguro de que optas por la alternativa más ventajosa del mercado) pero no tendrás que pagar cada vez que utilices un servicio, como ocurre con los seguros médicos con copago.

Una de las cosas más importantes que debes tener en cuenta a la hora de contratar un seguro médico privado son las coberturas básicas que debe de tener. En tu póliza privada no puede faltar un buen seguro dental, ya que este servicio no está cubierto por la sanidad pública y es una de las coberturas más usadas. Además, tu seguro de salud privado también debería incluir una buena prestación en obstetricia y parto, hospitalización y realización de intervenciones quirúrgicas.

Sin embargo, a la hora de contratar un seguro médico privado debes de tener muy presente los periodos de carencias, es decir, el tiempo que pasa desde la suscripción de la póliza hasta que puedas empezar a usar un determinado servicio. Esto es importante, sobre todo, para las mujeres que quieran quedarse embarazadas, ya que el parto es uno de los servicios con carencias más largas, que puede ir desde los ocho a los diez meses.

Aunque siempre contarás con la asistencia sanitaria pública (un derecho de todo ciudadano español), lo cierto es que cada vez son más demandados los seguros de salud privados. Dentro del contexto de esta pandemia por coronavirus, las contrataciones de seguros médicos privados han aumentado un 5% a cierre del mes de junio, según los datos de UNESPA, la patronal del sector. Pero, ¿realmente existe tanta diferencia entre la seguridad social y el seguro privado?

La respuesta se encuentra en pequeños matices. Por ejemplo, la principal ventaja de un seguro privado frente a la asistencia pública es que podrás ahorrarte las esperas para acudir a los especialistas. Mientras en la seguridad social para acudir, por ejemplo, a la consulta de ginecología, se necesita la derivación del médico de cabecera, con el seguro de salud podrás pedir cita para este especialista directamente. Esto no solo te ahorra el paso de pedir la cita, sino que además no tendrás que esperar varios días (ni, a veces, varios meses) para poder visitar al profesional indicado. Esto se debe a que el sistema de salud privado no está tan congestionado como el público.

Otra ventaja del seguro privado frente a la seguridad social es que podrás acudir al centro médico que quieras, sin necesidad de que este tenga que estar en tu área sanitaria. Esta libertad es muy útil, por ejemplo, si estás de viaje en otra comunidad autónoma del país y necesitas visitar a un médico: podrás hacerlo aunque no estés registrado en el sistema de salud de dicha comunidad.

El seguro de salud privado también te ofrece una gama de servicios que, en un principio, no se encuentran en la cobertura pública. Por ejemplo, con tu seguro podrás acudir a dentistas, fisioterapeutas o psicólogos, cuyos servicios siempre son de pago. Si cuentas con estas coberturas en tu póliza, el precio de estas consultas no solo puede ser mucho más económico que acudir por tu cuenta, sino que, incluso, puede ser gratuito.

A pesar de que el seguro de salud privado parece tener muchas ventajas sobre la seguridad social, lo cierto es que nuestro país cuenta con una sanidad pública de alta calidad , tanto por sus servicios como por los médicos especialistas que trabajan en ella. Incluso si se cuenta con un seguro médico privado, en caso de complicaciones o enfermedades más graves es habitual derivar a lo público. Por lo tanto, en ocasiones puede que no merezca la pena la contratación de un seguro privado, con el desembolso de dinero que ello implica, ya que con la sanidad social contarás con una buena cobertura de manera gratuita.

Por ello, lo ideal es pensar en un seguro médico privado como un complemento al servicio público que ya reciben todos los ciudadanos: no son incompatibles entre ellos, sino que pueden colaborar para que tu salud ocupe el lugar que merece.

¿Es recomendable contratar un seguro médico privado?

Una vez que ya sabes lo que te ofrece un seguro de salud privado, es hora de hacerte esta pregunta: ¿te interesa suscribir este tipo de pólizas?

Pensamos que, para determinadas pruebas y patologías, puede ser beneficioso contratar un seguro médico privado, ya que esto agilizará los trámites y las listas de espera, algo que es un punto débil en la sanidad pública debido a la masificación. Sin embargo, la necesidad de un seguro médico privado dependerá de la edad del paciente y la frecuencia con la que necesite utilizar dichos servicios. Los procesos de patologías más básicas y de menor gravedad en lo privado se suelen cubrir más rápidamente y con una calidad muy aceptable, mientras que la seguridad social sigue con procesos más lentos que pueden perjudicar la calidad de vida del paciente con alguna de estas patologías.

Pero no solo es un seguro recomendable para personas de edad avanzada, ya que en especialidades como traumatología, por ejemplo, podemos encontrar desde pacientes jóvenes a adultos que puedan requerir un mayor uso, bien por lesiones deportivas o por posturas incorrectas, algo que puede afectar a autónomos y trabajadores. Otro de los perfiles interesantes que pueden beneficiarse de un seguro de salud privado son aquellas mujeres que quieran tener hijos. La ginecología, sobre todo a partir de los 30 años, queda más cubierta con un seguro privado, que realiza un seguimiento y unos procesos más continuos sin tener que esperar las citas correspondientes en la sanidad pública.

Además de todo esto, una póliza privada también vendrá muy bien para aquellas pequeñas urgencias que puedan surgir, ya que ofrecerá una atención más personalizada y más rápida que lo público, al seguir bastante saturado, principalmente en las grandes ciudades. Otra ventaja de los seguros privados es que pueden ofrecer varios descuentos a nuestros seres queridos, como es el caso de la contratación de seguros de salud para familias. De esta manera, podrás ahorrar en tu seguro médico, ya que contarás con coberturas para varios miembros de tu familia a un precio más económico que el que pagarías si contratas una póliza individual.

Antes de firmar la póliza conviene que prestes atención a determinados aspectos, como los periodos de carencia que impone la aseguradora, la cobertura geográfica de la póliza, los límites con los que trabaja la compañía o las exclusiones y preexistencias, es decir, los supuestos que no cubre el seguro de salud.

Además, antes de contratar un seguro médico, debes asegurarte de que la compañía elegida incluye los servicios o especialidades que te interesan y que dispone de un cuadro de profesionales y centros concertados suficientemente amplios como para satisfacer tus necesidades presentes o futuras.

  • Periodo de carencia:

Uno de los aspectos más importantes que se deben tener en cuenta a la hora de contratar un seguro de salud son los periodos de carencia, es decir, el tiempo que transcurre desde que firmas la póliza hasta el momento en el que puedes empezar a usar algunos servicios o especialidades.

Por ejemplo, un periodo de carencia muy prolongado para los partos (por norma general, de ocho meses como mínimo) podrá perjudicar a una mujer que se quedara embarazada poco después de contratar el seguro, ya que no tendría derecho inmediato a hacerse ecografías, amniocentesis y otras pruebas diagnósticas.

 

Por norma general, las enfermedades preexistentes no estarán cubiertas por tu seguro, y así te lo hará saber la aseguradora con la que vas a contratar la póliza.

Antes de contratar un seguro médico, el futuro asegurado debe rellenar un cuestionario sobre aspectos relacionados con su salud. Si la compañía comprueba que la información no es veraz y se ha ocultado una patología o lesión anterior, la aseguradora puede negarse a ofrecer la cobertura sanitaria.